
Cómo tener la vida devocional con mi pareja
enero 25, 2024
Olvidar el pasado y mirar lo nuevo
febrero 8, 2024
Demuéstrale a Dios que para ti él es lo más importante.
Dale de lo que tienes y de todo lo que ganes;
así nunca te faltará ni comida ni bebida.
Proverbios 3:9-10 (TLA)

Para escuchar
Este pasaje nos exhorta a honrar al Señor con nuestros bienes y las primicias de nuestros ingresos. Esta enseñanza bíblica nos invita a ser sabios con nuestras finanzas. Honrar a Dios con nuestros recursos implica administrarlos de manera responsable y planificada, lo cual incluye hacer un presupuesto, dar a Dios lo que es de Dios, ahorrar y vivir libres de deudas. Al ofrecerle nuestros recursos y ponerlo a él en primer lugar, demostramos nuestra confianza en su provisión y nuestra gratitud por su bondad. ¡Ese es el secreto de la sabiduría financiera! Sin duda ya conoces estos y otros buenos principios sobre la administración de todo lo que ganas y posees, pero demos una mirada a unas prácticas esenciales:
- Haz un presupuesto financiero: Lucas 14:28 nos provee un buen ejemplo de la importancia de tomar el tiempo para evaluar tus ingresos y gastos mensuales. Establece un plan que refleje tus prioridades financieras y te ayude a vivir dentro de tus posibilidades. Un presupuesto te permitirá tener un mayor control de tus finanzas y te ayudará a tomar decisiones más sabias con tu dinero. ¿Estás honrando a Dios con tus bienes? ¿Estás poniéndolo en primer lugar en tus finanzas?
- Da las primicias de tus ingresos financieros a Dios: 2 Corintios 9:7 nos dice: Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Aplica el principio de ofrecer las primicias de tu cosecha a Dios. Esto implica darle a Dios lo mejor de lo que tienes, ya sea tiempo, talento o dinero. Antes de gastar o invertir tus ingresos, aparta una parte para honrar a Dios. Esto puede ser a través de ofrendas a la iglesia o ministerios que apoyen la obra de Dios en la Tierra.
- Ahorra regularmente: Proverbios 13:11-12 dice:“Quien ahorra, poco a poco se enriquece”. Incluye en tu presupuesto una partida destinada al ahorro. Establece metas financieras a corto y largo plazo. Esto puede ser un fondo de emergencia, una meta de ahorro para un proyecto futuro o tu jubilación. Ahorrar regularmente te brinda seguridad y te prepara para futuros imprevistos o proyectos importantes.
4. Vive libre de deudas: Romanos 13:7-8 aconseja que“paguemos lo que debamos a otros”. Evalúa tus deudas existentes y crea un plan para pagarlas lo más pronto posible. Evita acumular nuevas deudas innecesarias y busca formas de reducir tus gastos para destinar más dinero al pago de las deudas existentes. Vivir libre de deudas te brinda mayor libertad financiera y te permite asignar tus recursos hacia lo que realmente importa.
5. Practica la generosidad: 2 Corintios 9:11 dice que cuando somos generosos otros dan gracias a Dios. Busca oportunidades para ser generoso con los demás. Puede ser ofreciendo tu tiempo, talentos o recursos a aquellos que lo necesitan. Pregúntate a ti mismo: “¿Cómo puedo bendecir a alguien hoy?” y actúa de acuerdo con eso. Recuerda que la generosidad no solo se trata de dar dinero, sino de compartir el amor de Cristo con los demás.
6. Cultiva una actitud de gratitud: Mira lo que dice el Salmo50:14, ¡Ofrece a Dios tu gratitud, cumple tus promesas al Altísimo! Reconoce que todo lo que tienes proviene de Dios y cultiva una actitud de gratitud en tu corazón. Agradece a Dios por su provisión constante y por bendecirte con lo que tienes. La gratitud nos ayuda a recordar que todo es un regalo de Dios y nos impulsa a compartirlo con los demás.
Honrar al Señor con nuestros bienes es un llamado a la generosidad y a reconocer que todo lo que tenemos proviene de Dios. Al practicar la generosidad y poner a Dios en primer lugar en nuestras finanzas, demostramos nuestra confianza en su provisión y nuestra gratitud por su bondad. Que nuestras acciones reflejen el amor y la generosidad de nuestro Padre celestial, y que, al hacerlo, podamos ser instrumentos de bendición para los demás.
Oración
Padre celestial, te agradecemos por todo lo que nos has dado. Hoy, te pedimos que nos enseñes a honrarte con nuestros bienes y a ser generosos como tú lo eres con nosotros. Danos la disciplina y la sabiduría necesaria para hacer un presupuesto, para ahorrar y vivir libres de deudas, para así poder ser mayordomos fieles de todo lo que nos has dado. En el nombre de Jesús, amén.
Piensa y responde
Elabora junto con tu conyugue un presupuesto familiar. Mientras lo escriben vean si están tomando en cuenta los seis principios de sabiduría financiera que nos enseña la Palabra de Dios que aquí presentamos y oren, “Señor, queremos hacer tu voluntad”.
Que Dios te bendiga es el deseo de mi corazón y mi oración.


