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marzo 21, 2024Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor.
Gálatas 5:13 (NVI)

Para escuchar
El tema de nuestro libre albedrío o la capacidad de tomar decisiones y la voluntad de Dios para nuestra vida están relacionadas con la determinación de lo justo y lo ético. En una situación dada tomar una decisión implica la capacidad de hacerla de manera consciente y deliberada basada en valores y principios personales.
El libre albedrío nos brinda la autonomía para elegir entre diferentes opciones y actuar de acuerdo con nuestras creencias morales y éticas. En este sentido, el ejercicio del libre albedrío implica asumir la responsabilidad de nuestras decisiones y acciones, considerando cómo éstas impactan en nosotros mismos y en los demás en términos de lo justo y lo ético y por supuesto sobre nuestro sometimiento a la soberanía de Dios y a su voluntad para nuestra vida.
De los muchos ejemplos que encontramos en la Biblia sobre este tema hemos seleccionado cuatro para aprender lecciones valiosas sobre la importancia de mantenerse fiel a los principios éticos y morales en medio de circunstancias desafiantes al tomar decisiones. Dos de los ejemplos muestran a personas que optaron por actuar con integridad reflejando sus valores más profundos. Los otros dos nos muestran a personas que decidieron ser guiados por las circunstancias y sus emociones y no por sus principios éticos.
José, firme a pesar de las consecuencias (Génesis 39:6-12). José rechazó las propuestas inmorales de la mujer de su empleador, demostrando su compromiso con la rectitud y la honestidad. Su resistencia a la tentación y su firmeza ética son un recordatorio del valor de mantenerse fiel a lo que se considera correcto, incluso cuando las consecuencias son inciertas o desfavorables. Leamos con cuidado el criterio que guió a José: ¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios? (v. 9). Nuestra conducta muestra nuestros valores y principios hacia Dios y hacia otras personas.
Daniel, fe y confianza en momentos de adversidad (Daniel 6:10-22). Daniel ilustra cómo la fe y la confianza en Dios pueden guiar nuestras acciones y decisiones en momentos de adversidad. A pesar de las amenazas y prohibiciones, Daniel persistió en su práctica de la oración, demostrando su compromiso inquebrantable con su fe y su confianza en la justicia divina. Leamos: “Dios bien sabe que soy inocente. ¡Tampoco he cometido nada malo contra Su Majestad!” (v. 22).
Judas, influenciado por el deseo de ganar algo más (Mateo 26:14-16). — ¿Cuánto me dan y yo les entrego a Jesús? (v. 15) Judas es un triste ejemplo de personas que toman decisiones influenciadas por circunstancias. La oportunidad de recibir algo más y la codicia influyeron en su decisión. Después no pudo vivir con su decisión y buscó una salida falsa y triste. Es suficiente decir que las decisiones que tomamos traen consecuencias. Por eso es bueno pensar bien cuáles serán los resultados de nuestras decisiones antes de decidir.
Pedro, influenciado por el miedo y las circunstancias (Juan 18:15-25). Pedro no supo cómo manejar sus temores bajo la presión de las circunstancias y lo llevaron a negar a Jesús tres veces. Casi con lágrimas leemos la respuesta de Pedro a quien le preguntó: —¿No eres tú también uno de sus discípulos? —¡No lo soy! —dijo Pedro, negándolo. (v. 25).
Este es un buen ejemplo que ilustra cómo factores externos pueden influir en las decisiones de las personas, incluso en situaciones donde aparentemente hay libre albedrío.
Estos relatos bíblicos nos invitan a reflexionar sobre la importancia de basar nuestras decisiones en valores éticos sólidos y en principios fundamentales de justicia, bondad y compasión. En un mundo cada vez más complejo y desafiante, donde las presiones y tentaciones pueden desviarnos de lo correcto, es crucial recordar la importancia de actuar con integridad y respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás especialmente si ya conocemos lo que Dios dice.
La Biblia menciona el libre albedrío en varios pasajes. Por ejemplo, en Deuteronomio 30:19 se menciona la elección entre la vida y la muerte; entre la bendición y la maldición. En Gálatas 5:13 se habla de la libertad para elegir entre el bien y el mal. La Biblia enseña que Dios nos da la capacidad de elegir entre opciones y tomar decisiones, pero también nos llama a hacer elecciones que estén alineadas con su voluntad y al hacerlo así estaremos decidiendo en armonía con nuestros valores y principios. Aunque bien es cierto que tenemos libre albedrío recordemos nuestro compromiso con Dios; actuemos y decidamos de la manera que a Él le agrada.
La toma de decisiones éticas no solo beneficia a nivel individual, fortaleciendo nuestro carácter y nuestra integridad, sino que también contribuye a la construcción de familias, comunidades y sociedades más saludables y éticamente conscientes.
La determinación de lo justo y lo ético en una situación dada puede depender de diversos factores, como los valores personales, las creencias morales, las normas sociales, las leyes, y el impacto de las acciones en los demás. Algunas personas pueden basar sus decisiones éticas en principios religiosos, filosóficos o culturales, mientras que otras pueden recurrir a los estándares universales de justicia y moralidad que nos enseña la Biblia, la Palabra de Dios.
Oración:
Señor, vengo delante de ti para rogarte que seas el Señor de mis emociones y mis circunstancias de modo que con tu gracia y sabiduría mi libertad para decidir sea guiada y controlada por tu voluntad para mí. En el nombre de Jesús, amén
Reflexiona y responde:
En la toma de decisiones libres hay tres criterios, principios o valores que debemos tomar en cuenta:
Primero, buscar a Dios en oración para abrir nuestra mente y corazón a su voluntad.
Segundo, buscar en la Biblia lo que ya Dios ha dicho sobre el asunto sobre el cual tenemos que decidir.
Tercero, buscar siempre el mayor bien para nuestro prójimo aún si eso significa sacrificar nuestros derechos.
Que Dios te bendiga es el deseo de mi corazón y mi oración por ti hoy.


