
¿Por qué sus sermones y reuniones de “estudio bíblico” están vacunando a su iglesia contra el verdadero crecimiento espiritual de los oyentes?
Medimos el éxito ministerial por la asistencia dominical y la elocuencia de nuestras exposiciones. Sin embargo, los datos de Lifeway, Barna y REVEAL demuestran que la predicación desde el púlpito no es el predictor principal de la madurez espiritual. Si su congregación depende exclusivamente de lo que usted dice el domingo, usted entrena consumidores, no discípulos.
El factor insustituible para el crecimiento cristiano es el compromiso personal, diario y autónomo con la Biblia. La lectura regular por cuenta propia supera a cualquier programa eclesial como catalizador de transformación. El problema es que creamos dependencia espiritual, manteniendo a los creyentes desnutridos e incapaces de sostener su fe frente a las crisis de la cultura.
Cómo enseñar a los creyentes a alimentarse por sí mismos
Nuestro desafío es enseñarles a alimentarse por sí mismos. Esto requiere revolucionar las clases de Escuela Dominical, transformándolas de conferencias pasivas en talleres prácticos de capacitación. En el púlpito y en el aula, los maestros deben mostrar el proceso hermenéutico: cómo usar el contexto histórico y cómo observar el texto. Si sus oyentes salen maravillados con el conocimiento de usted, pero incapaces de abrir la Biblia en casa y entenderla, el sistema ha fallado.
El crecimiento comienza cuando el creyente abre las Escrituras de forma independiente el lunes por la mañana. Rompamos la codependencia espiritual y devolvamos el libro al pueblo.
Si le interesa desarrollar un proyecto de discipulado integral, le invitamos a considerar el uso de la GUIA DEL DISCIPULO – CRECE 3.0