
¿Por qué sus campañas o eventos masivos de evangelismo están dejando a su iglesia agotada y estéril?
Como líderes, solemos invertir grandes presupuestos en eventos evangelísticos masivos, conciertos o series de sermones atractivos con la esperanza de ganar almas. Nos consuela ver decisiones de fe rápidas en el altar tras una fuerte apelación emocional. Sin embargo, los estudios de Lifeway Research y Barna Group son contundentes: los eventos no sostienen el crecimiento. Si su estrategia depende de que un predicador profesional gane a los amigos de sus miembros, usted no tiene una iglesia madura; tiene una congregación estéril que delegó su llamado.
El factor esencial para el desarrollo individual es el evangelismo relacional y la testificación. La verdadera madurez espiritual se consolida cuando el creyente común es capaz de articular su fe y compartir el evangelio de forma natural en su entorno cotidiano. El problema actual es que hemos convertido el evangelismo en un programa especial, lo que exime al cristiano de la responsabilidad diaria de ser luz en su trabajo, escuela y vecindario.
Cómo democratizar la Gran Comisión
El desafío es democratizar la Gran Comisión y desmitificar la evangelización. Esto exige que los maestros de la Escuela Dominical y los líderes de grupos pequeños sean entrenados en técnicas de apologética práctica, narración del testimonio personal y escucha activa. Debemos utilizar las clases de Escuela Dominical como talleres de entrenamiento donde los miembros practiquen cómo responder a las dudas comunes de la cultura actual de manera amorosa e inteligente, quitando el miedo al rechazo.
El crecimiento espiritual explota cuando el creyente promedio asume que él es el misionero en su propia esfera de influencia. Dejemos de contar cuántas personas asisten a un evento y comencemos a equipar a quienes testifican el lunes por la mañana.
Si le interesa desarrollar un proyecto de discipulado integral, le invitamos a considerar el uso de la GUIA DEL DISCIPULO – CRECE 3.0