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Hola, soy el pastor Jorge Diaz
La Reflexión de hoy viene del Salmo 127 que nos presenta el verdadero secreto para la prosperidad…
El Señor prospera nuestro trabajo
Salmo 127
Si el Señor no edifica la casa,
lo que los más esforzados constructores hagamos sirve poco.
Si el Señor no vigila nuestra comunidad,
los policías pueden distraerse o dormirse.
No sirve para nada que nos levantemos de madrugada
y vayamos a descansar muy entrada la noche,
sin darnos tiempo ni siquiera para comer.
¿Hace cuánto tiempo que no dormimos bien
como cuando estábamos en la casa de nuestros padres?
¿Acaso el Señor no se goza dando descanso y buen sueño a los que ama?
El mejor regalo que Dios nos puede dar son los niños;
con alegría queremos que hereden el fruto de nuestro esfuerzo.
Como flechas en manos del valiente,
así son los hijos de dos jóvenes esposos que se aman.
¡Inmensamente felices son los padres
que con amor forman a sus hijos al calor del hogar!
Los enemigos no pueden decir ni una palabra contra ustedes;
ustedes los avergonzarán cuando ellos intenten pararse en la puerta.
Jorge E. Díaz – Una paráfrasis
En el mundo que vivimos nos damos cuenta que hay varias actitudes hacia el trabajo. Así tenemos: la actitud de Babel, la actitud de Buda, la actitud de los Tesalonicenses y la actitud de los seguidores de Jesucristo.
- La actitud de los constructores de la torre de Babel.
En Génesis 11: Esta es la historia de un proyecto de trabajo enorme, bien pensado, trabajado con toda la inteligencia humana. Sin embargo, resultó ser la historia de un solemne desastre, un fracaso total. Esto es lo que ocurre cuando el ser humano se dedica con todas sus fuerzas y capacidades al trabajo, pero con un motivo equivocado: “hagámonos un nombre”. Algo que todos puedan recordar y que nuestro nombre quede para los relatos que se hagan de nosotros a otros cuando nos hayamos ido. Algo que será nuestro legado a las generaciones venideras.
- La actitud de los amigos de Buda.
Buda es representado por un hombre sentado, con sus rodillas dobladas, con sus manos descansando sobre ellas y con un estómago muy desarrollado. Buda enseño sobre la quietud, el silencio y la meditación.
Es la actitud de las personas que piensan que el trabajo humano, como muchas otras actividades no es importantes y por lo tanto se debe hacer lo menos posible y retirarse a la vida de contemplación, el silencio y vivir con toda tranquilidad.
- La actitud de los hermanos de Tesalónica.
Parece que algunos cristianos en Tesalónica sugerían que no había que trabajar pues la venida del Señor o la muerte vendrían pronto y todo el esfuerzo no tendría razón de ser. No es necesario. Esa actitud los presentaba como personas muy espirituales; sin embargo, el apóstol Pablo tuvo que escribirles en 2 Tesalonicenses 3: 11-12: 11Ahora oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entrometiéndose en lo ajeno. 12A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo que, trabajando sosegadamente, coman su propio pan.
- La actitud de los seguidores de Jesús sobre el trabajo
El Salmo 127 nos muestra la perspectiva de Dios y, por lo tanto, la manera correcta de mirar y hacer el trabajo, y también nos dice con toda claridad la manera incorrecta de trabajar. Fija una advertencia y nos da un ejemplo para guiar a los cristianos en el trabajo que sea llevado a cabo para la gloria de Dios.
Los creyentes debemos hacer nuestro trabajo para honrar al Señor. No importa lo que hacemos, todo debe ser hecho para honrar a Dios. Tengamos esto siempre en mente mientras nos ganamos el sustento diario.
El trabajo -cualquiera que sea- es digno y honorable. Nuestra sociedad tiene la mala costumbre de poner etiquetas a los trabajos; pero la Biblia nos dice que cualquier cosa que hagamos es digna y debe honrar a Dios. Debemos hacerla bien y con excelencia pues el Señor merece lo mejor de nosotros.
Dios honra y protege, como también hace prosperar el trabajo de quienes lo aman y guardan su Palabra. Sin decir que les provee un sueño y descanso renovador y reparador durante las noches.
Oremos
Padre celestial, gracias por darme un trabajo para ganar el sustento para mí y para mi familia. Te ruego que me proveas las fuerzas, la salud y la sabiduría para hacer bien lo que tengo que hacer. Que, al hacerlo, te honre y glorifique a ti.
Reflexión y acción
Alguien ha dicho que la parte más complicada del trabajo son las personas con quienes tenemos que hacerlo. Intentemos servir como un modelo de trabajador que sigue a Jesús para que otros quieran conocerlo y seguirlo también.
Que Dios te bendiga es el deseo de mi corazón y mi oración por ti hoy.




