
Camino de Obediencia
septiembre 5, 2024
!Vamos a la casa del Señor!
septiembre 19, 2024Audio en Español
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Soy el pastor Jorge Díaz
En la reflexión de hoy quiero sugerirte:
Encuentra un guía, un ayudador
y un protector confiable
Salmo 121 (NVI)
A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda?
2 Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra.
3 No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida.
4 Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel.
5 El Señor es quien te cuida, el Señor es tu sombra protectora.
6 De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.
7 El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida.
8 El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre.
Hace algunos años, me encontraba en patio de atrás de mi casa con la cortadora de césped volteada de lado. Estaba intentando quitarle la cuchilla para poder afilarla. Busqué la llave más apropiada, y comencé a tratar de aflojar la tuerca que mantiene la cuchilla en su lugar, pero no podía. Tome un tubo de cuatro pies de largo y lo deslice sobre la manija de la llave para poder hacer palanca; me apoye sobre ella, pero nada. Luego tomé un martillo y comencé a golpear el tubo. A esta altura de los acontecimientos, estaba comenzando a involucrarme emocionalmente con esa tuerca.
De repente el vecino del lado me saludó y me preguntó sobre lo que estaba haciendo. Le conté mi batalla campal contra esa tuerca. Mi vecino sonrió y me dijo que él había tenido una cortadora de césped igual a la mía, y que, si recordaba correctamente, esas tuercas se aflojaban hacia el otro lado. Pensé, no puede ser, pero qué pierdo con probar. Efectivamente, la tuerca giró sin ningún problema.
El Salmo 121 es el vecino que se acerca y nos dice que la forma en que estamos viviendo nuestra vida no es la correcta, y que estamos buscando ayuda en el lugar equivocado. Nos dice con honestidad que debemos dar la vuelta, buscar a Dios y colocarlo a él como el centro de la totalidad de nuestra vida.
Buscar ayuda en las montañas
La gente entonces como ahora, iba a las montañas en busca de ayuda de alguno de sus dioses. Los adoradores de Baal pensaban que ese dios se mantenía dormido y por eso había que gritarle para que se despertara y pudiera escuchar sus peticiones. Puedes leer con una sonrisa cuando el profeta Elías les dice a los profetas de Baal que griten más fuerte para ver si Baal se despierta y hace posible que descienda el fuego.
El Salmista dice con toda confianza: “Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra”.
Advertencias a los caminantes
El salmo advierte de cuatro posibles peligros para los que deciden caminar con Cristo cada día.
Cuidado con las piedras sueltas. Una persona que viaja a pie puede pisar sobre una piedra suelta y torcerse el tobillo.
Las piedras sueltas para nosotros pueden ser esos eventos inesperados que llegan a nuestra vida: por ejemplo, un accidente, la pérdida del trabajo, una enfermedad, una decisión cuyos resultados son lamentables.
El Salmista declara: “No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida”. Algunas personas piensan que a los que siguen a Cristo en el camino nunca les va a pasar nada malo, que están protegidos de por vida contra los eventos inesperados. ¡No es cierto! Lo que este Salmo afirma es que cuando lleguen esos eventos inesperados hay alguien despierto y listo para ayudarnos.
Cuidado con el mucho sol. El exceso de calor hace que la mente piense en soluciones alternativas, imagina lo peor. Hemos aprendido a pensar de maneras evasivas y nos escapamos de la realidad para vivir un mundo de fantasía. “El Señor es quien te cuida, el Señor es tu sombra protectora”.
Cuidado con la luna de noche. Una persona que viaja una larga distancia a pie durante la noche dependiendo solamente de la luz de la luna puede fatigarse y sentir cansancio emocional. Literalmente puede volverse “lunático” (es decir, afectado por la luna). Tenemos tantos desordenes emocionales porque tratamos de vivir una conducta de día y otra de noche. También tenemos una conducta religiosa el domingo y otra durante la semana. !Qué maravilla que el Señor viene para poner quietud y tranquilidad en nuestras tormentas emocionales!
Cuidado con el mal a los lados del camino. Una persona que viaja sola debe estar atenta a los peligros que pueden surgir de cualquier lado del camino. Las tentaciones pueden asaltarnos en cualquier momento y Satanás está al acecho como “león rugiente buscando a quien devorar”.
Tenemos que mantenernos bajo la sombra protectora del Señor si esperamos avanzar triunfantes.
Oremos
Padre celestial ayúdame a mantener mis ojos y mi corazón puestos en Jesucristo. Confieso que en él encuentro un Guía, Uno que me cuida y Alguien que me protege en mi peregrinación rumbo a la patria celestial.
Que Dios te bendiga es el deseo de mi corazón y mi oración por ti hoy.




