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Hola, soy el Pastor Jorge Díaz
La Reflexión de hoy viene del Salmo 128 el cual nos recuerda …
Se echa de ver en qué camino andas
Salmo 128
Todos los que temen al Señor,
reciban nuestra felicitación pues se echa de ver
que son inmensamente felices,
que andan por el buen camino,
que han trabajado duro y disfrutan los resultados.
¡Sigan gozando de las bendiciones del Señor!
Tu esposa tendrá hijos como una vid
que tiene muchas uvas.
Tus hijos alrededor de tu mesa
como la promesa de una generosa cosecha.
Así será bendecido el hombre que teme a Jehová.
Es impresionante cómo bendice el Señor
a aquellos que lo temen.
Disfruta tus bendiciones en la Casa del Señor
cada día y todos los días de tu vida.
Disfruta las caricias y sonrisas de tus nietos.
¡Pueblo del Señor, vive en paz!
Jorge E. Díaz - Una paráfrasis
Una primera lectura del Salmo 128 nos muestra cómo la relación de una persona con Dios tiene efectos sobre la familia y la sociedad. Es interesante que tanto nuestra conducta y comportamientos como la relación con Dios, afecta del centro a la periferia a los seres que te rodean.
Este hermoso salmo indica las bendiciones que reciben los que honran y veneran al Señor y que tienen una estrecha relación con Él.
Hay tres bendiciones hermosas que brotan de este hermoso canto.
- La persona que teme a Dios como su Señor y Salvador es bendecido en su vida personal y en su trabajo (vv. 1-2).
- La persona que teme a Dios recibe una familia bendecida. Un hogar próspero y feliz es una de las mayores bendiciones que una persona puede recibir (vv. 3-4).
- Todo el pueblo es bendecido por la persona que teme al Señor (vv. 5, 6).
Existe una suposición en el mundo cristiano: se dice que es extremadamente difícil ser cristiano. Esos “cristianos comunes y corrientes” dicen que estar realmente en el sendero de la fe; tomar con absoluta seriedad todo lo que dice la Biblia requiere algo como una disposición hacia la santidad. Creen que se necesita una extraordinaria fuerza de voluntad, y un número de medidas estrictas de austeridad que están casi seguros de que ellos no las pueden cumplir y se justifican agregando que Dios no espera tanto sacrificio.
Ser un cristiano es lo más sencillo en el mundo. Lo que es difícil es ser un pecador no arrepentido. Ser un cristiano es ser aquello para lo que fuimos creados. La vida de fe tiene el apoyo de toda la creación y los recursos de una magnifica redención lograda por Jesucristo. La estructura de este mundo fue creada por Dios para que pudiéramos vivir felices y contentos en ella como sus hijos. Dios, principalmente en Jesucristo, ha visitado una y otra vez nuestra historia, primero para enseñarnos, y luego, para ayudarnos a vivir llenos de fe y propósito. El Salmo 128 presenta la genuina felicidad para los que temen o dan reverencia al Señor.
Las condiciones para recibir y gozar las bendiciones del Señor
Las condiciones previas para recibir y gozar las bendiciones del Señor mencionadas en este pasaje, son tres:
- Los que temen al Señor. Los que le dan reverencia, lo reconocen como su Señor personal. Lo siguen como el Señor, el dueño, el patrón de su vida.
- Los que andan por el buen camino. El Señor además de ser adorado ha trazado un “camino” o un “estilo de vida” que desea que sus seguidores expresen en su diario vivir.
- “Los que han trabajado duro”, en el Salmo 127 aprendimos que el trabajo es la manera de hacernos colaboradores con Dios en el mantenimiento del mundo que él ha creado.
Las bendiciones que reciben los que cumplen con las condiciones del Señor
- “Son Inmensamente felices” es nuestra paráfrasis de la palabra “dichosos” que usan varias versiones de la Biblia. Esa palabra es la misma que se usa en el Salmo 1 para hablar del hombre feliz o como dice el Nuevo Testamento en Mateo 5, “bienaventurados los que…”.
- “Disfrutan de los resultados de su trabajo” es una bendición de Dios que el esfuerzo hecho produzca resultados.
- “Gocen de las bendiciones del Señor”. No se trata de tener un buen día, ni es tampoco un esporádico golpe de suerte. Es una fuerza interior del alma— y la felicidad que crea, el poder vital, sin el cual ningún ser viviente puede existir.
Oremos
Señor, me inclino y rindo mi corazón ante ti para rogarte me muestres cómo puedo cumplir con los requisitos o condiciones para poder disfrutar las bendiciones que ofreces a personas como yo. Por favor, háblame claro y fuerte para que pueda escuchar bien.
Reflexión y acción
Quizás te estás preguntando: “¿Cómo puedo yo tener todas esas bendiciones y vivir en paz?” Te sugiero que vuelvas a leer con cuidado el Salmo 128 y subrayes las condiciones que debes satisfacer primero.
Que Dios te bendiga es mi oración y el deseo de mi corazón para ti hoy.




